Receptores de radio que utilizan átomos o moléculas para detectar señales débiles con bajo ruido.Los receptores de radio atómicos son una clase de detectores que utilizan los estados cuánticos de átomos o moléculas para captar señales electromagnéticas en el rango de radiofrecuencia y microondas. A diferencia de las antenas convencionales, que convierten la radiación entrante en una corriente eléctrica en un conductor metálico, estos dispositivos se basan en el hecho de que los átomos tienen niveles de energía discretos. Cuando un fotón de la frecuencia adecuada incide sobre un átomo, puede inducir una transición entre dos niveles, y este cambio puede detectarse con alta precisión. La ventaja clave es que los átomos son inherentemente diminutos y uniformes, por lo que pueden actuar como sondas extremadamente sensibles y de bajo ruido para campos débiles.
El concepto de usar átomos para mediciones de precisión se remonta al desarrollo de los relojes atómicos en la década de 1950, pero la idea específica de un receptor de radio atómico como dispositivo práctico ganó impulso en la década de 2010 con los avances en el enfriamiento láser y el control cuántico.
El esquema más común implica preparar una nube de átomos en un estado cuántico específico, a menudo usando luz láser para enfriarlos y atraparlos. Luego se aplica la señal de radiofrecuencia entrante a la nube, y si su frecuencia coincide con una transición atómica, provoca un cambio medible en la población de los niveles de energía. Este cambio se lee con un segundo haz láser, que fluoresce de manera diferente según el estado de los átomos. Debido a que los átomos son tan pequeños y sus niveles de energía están tan precisamente definidos, el detector puede alcanzar niveles de ruido muy bajos, limitados únicamente por las fluctuaciones de la mecánica cuántica.
Estos receptores se utilizan en la detección cuántica, incluida la detección de candidatos a materia oscura como los axiones, y en el desarrollo de redes cuánticas donde los fotones de microondas deben convertirse en señales ópticas.
Un receptor de radio atómico puede ser tan sensible que puede detectar un solo fotón de microondas, una hazaña imposible para las antenas convencionales.















