
Rayos gamma con energías superiores a 100 teraelectronvoltios, originados en fuentes astrofísicas.Los rayos gamma de ultra alta energía son fotones con energías superiores a 100 teraelectronvoltios (TeV), o 10^14 electronvoltios, miles de millones de veces más energéticos que la luz visible. Se producen en los entornos astrofísicos más extremos, como remanentes de supernova, nebulosas de viento de púlsar y núcleos galácticos activos, donde las partículas se aceleran a velocidades relativistas e interactúan con la radiación o los campos magnéticos. Debido a su alta energía, estos rayos gamma son raros y difíciles de detectar, pero portan información única sobre los procesos de aceleración de partículas a las energías más altas.
La primera fuente de rayos gamma de ultra alta energía fue detectada en 1989 por el Observatorio Whipple, que observó la Nebulosa del Cangrejo a energías TeV. Esto abrió el campo de la astronomía gamma terrestre.
Estos rayos gamma se generan típicamente mediante dispersión Compton inversa, donde electrones de alta energía transfieren energía a fotones de baja energía (como los fotones del fondo cósmico de microondas), elevándolos a energías TeV. Alternativamente, pueden surgir de la desintegración de piones neutros producidos cuando protones de rayos cósmicos chocan con materia o radiación ambiental. Los fotones viajan a través del universo, pero pueden ser absorbidos por interacciones con la luz de fondo extragaláctica, por lo que solo se pueden observar fuentes relativamente cercanas a estas energías.
Las observaciones de rayos gamma de ultra alta energía se utilizan para estudiar la aceleración de partículas en aceleradores cósmicos, sondear campos magnéticos intergalácticos y buscar señales de aniquilación de materia oscura.
Un solo rayo gamma de ultra alta energía lleva suficiente energía para alimentar una bombilla de 100 vatios durante unos 10 microsegundos: una cantidad pequeña pero medible de energía en un solo fotón.



















