
El tiempo durante el cual la fase de una onda permanece predecible, limitando la visibilidad de la interferencia.El tiempo de coherencia también desempeña un papel en astrofísica y cosmología. Por ejemplo, en la búsqueda de materia oscura, ciertas partículas propuestas como los axiones se espera que produzcan señales coherentes durante largos períodos. El artículo 'Солнечная гравитационная ловушка для ультралёгкой тёмной материи' (Trampa gravitacional solar para materia oscura ultraligera) discute cómo la gravedad del Sol podría concentrar materia oscura, potencialmente mejorando su coherencia y haciéndola detectable. En astronomía de ondas gravitacionales, la coherencia de la señal es esencial para extraer señales débiles del ruido, como se explora en 'Как услышать шёпот гравитации, не потеряв ни слова' (Cómo escuchar el susurro de la gravedad sin perder una palabra).
El concepto de tiempo de coherencia surgió de la óptica clásica en el siglo XIX, con el experimento de doble rendija de Thomas Young demostrando la interferencia. El tratamiento formal de la coherencia fue desarrollado por Emil Wolf y otros en la década de 1950, dando lugar a la teoría moderna de la coherencia óptica. En mecánica cuántica, la idea de decoherencia fue formalizada en las décadas de 1970 y 1980 por físicos como H. Dieter Zeh y Wojciech Zurek.
El tiempo de coherencia está fundamentalmente limitado por las interacciones con el entorno. Para un fotón, la dispersión por átomos o las fluctuaciones en el medio pueden aleatorizar su fase. Para un bit cuántico (qubit), las interacciones con campos magnéticos parásitos o vibraciones térmicas causan decoherencia. Cuanto más largo sea el tiempo de coherencia, más aislado está el sistema de su entorno. Las técnicas para extender el tiempo de coherencia incluyen el enfriamiento a temperaturas cercanas al cero absoluto, el uso de materiales con bajo ruido y el empleo de desacoplamiento dinámico, una secuencia de pulsos que revierte los efectos del ruido ambiental. En interferometría, el tiempo de coherencia está relacionado con el ancho de banda de la fuente: una fuente de banda estrecha (como un láser) tiene un tiempo de coherencia largo, mientras que una fuente de banda ancha (como la luz solar) tiene uno muy corto.
El tiempo de coherencia es un parámetro clave en la computación cuántica, donde determina cuánto tiempo pueden retener información los qubits antes de que ocurran errores. También es crítico en la tomografía de coherencia óptica (OCT), una técnica de imagen médica que utiliza luz de baja coherencia para producir imágenes transversales de alta resolución de tejidos biológicos.
El tiempo de coherencia de la señal de microondas de un reloj atómico típico es tan largo que si comenzaras una onda en el Big Bang, todavía sería coherente hoy, habiendo oscilado alrededor de 10^30 veces sin perder la fase.
















